Tras el estallido del caso de El Manantial, donde la Justicia Federal investiga si un preso vendía droga desde la comisaría, ellas inflaron el pecho como diciendo: "se los advertimos". "No somos payasas ni locas que salimos a gritar por gritar. Sabíamos que la Policía está vinculada con la venta de ?paco?. Hay agentes buenos y agentes malos; no hay que meter a todos en la misma bolsa. Pero cuando la camioneta de una comisaría se para al frente de la casa de un ?transa? es porque algo raro pasa", expresó Elsa Juárez, una de las madres de adictos de la Costanera. Además, remarcó que recibe denuncias de otras mujeres sobre cómo operan los "transas". "En muchos lugares hay policías que recogen dinero. Se dice que entre todos los barrios de El Palomar, Banda del Río Salí y otras zonas de acá levantan más de $ 10.000 por semana", aventuró Juárez. Y agregó: "lo que pasó en El Manantial demostró que decimos la verdad, que no le mentimos al gobernador (José Alperovich)".

M. es una mujer que trabaja desde hace mucho tiempo de "encubierto" para combatir a los dealers. Incluso, de tanto en tanto les brinda información a los investigadores de la Digedrop. Ella vive en un barrio de Villa Alem, y dice que en esa zona también suceden cosas raras. "Una vez pasamos por frente de la casa de un ?transa? con mi hija y vimos la camioneta de la seccional 13ª en la puerta. Al poco tiempo, a ese tipo le hicieron un allanamiento y arrestaron a su esposa. El, casualmente, no estaba en su casa", dijo.